¿Por qué este genetista dice que debemos detener la evolución humana?


Los casos de sarampión en los Estados Unidos han alcanzado un máximo de 25 años, con 78 nuevas infecciones solo en la última semana. En una señal de los tiempos, un barco de crucero con cientos de cienciólogos a bordo se puso en cuarentena en Santa Lucía después de que un pasajero fue diagnosticado con la enfermedad. Es el tipo de noticia que se puede esperar cuando los padres dejan de vacunar a sus hijos, lo que muchos lo hicieron a partir de la década de 1990 en adelante por temor a que los científicos les pusieran remedios que eran más peligrosos que las enfermedades en sí mismas.

A medida que la sociedad se ha vuelto cada vez más cómoda, higiénica y envuelta en una película, muchos recuerdan con ojos húmedos los estilos de vida naturales y supuestamente saludables de nuestros antepasados ​​en tiempos preindustriales. Además del temor a las vacunas, cada vez más personas confían en el movimiento orgánico, el lobby anti-GM y las filosofías de la Nueva Era. Cada vez más, han rechazado la capacidad de la ciencia para mejorar nuestras vidas y, en cambio, depositan una confianza casi religiosa en la benevolencia de la Madre Naturaleza.

Junto con esto hay una visión muy positiva de la evolución. Se ve como una fuerza cariñosa y compasiva que nos ha dado forma y al resto del mundo natural. Casi parece que existe la creciente creencia de que si la evolución natural se dejara a su suerte, entonces todo saldría bien.